AMIA. Encontraron ADN de dos víctimas del atentado en los restos de la camioneta-bomba

AMIA impune

Los profesionales del Cuerpo Médico Forense (CMF) de la justicia nacional, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y del Laboratorio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) entregaron días atrás las conclusiones del peritaje realizado sobre tres restos pertenecientes a la cabina de la camioneta presuntamente empleada para cometer el atentado del 18 julio de 1994 que se encontraban reservados en el Cuerpo Médico Forense. Este trabajo permitió determinar que parte de los materiales procesados contenían perfiles genéticos que con un alto grado de probabilidad corresponden a Juan Vela Ramos y Adhemar Zarate Loayza, dos trabajadores que al momento del ataque se ocupaban de la refacción del edificio de la mutual judía.

De acuerdo con las constancias de la causa, el Departamento Brigada de Explosivos de la PFA identificó en su momento 117 piezas de la camioneta Renault Trafic utilizada en el atentado. El 29 de julio de 1994 tres fragmentos de la cabina de este vehículo fueron enviados a la División Laboratorio Químico de la PFA a fin de verificar la posible existencia de restos biológicos. El 19 de diciembre de 1994 el perito Ricardo Padula entregó un informe donde explicó que tras examinar dos piezas de metal correspondientes al torpedo y el pedal de freno y un trozo de la alfombra de piso había conseguido extraer ácido desoxirribonucleico de este último. Esta muestra fue sometida a dos procedimientos, denominados amplificación PCR y electroforesis, que permitieron inferir la presencia de ADN humano sobre la tela perteneciente a la alfombra de la camioneta.

Ante este hallazgo, las autoridades de la investigación encomendaron a la División Laboratorio Químico de la PFA detectar y extraer muestras de ADN de estos materiales. Sin embargo, tras constatar, en junio de 1995, que esa repartición no tenía los insumos necesarios para la realización del peritaje, se dio intervención al Cuerpo Médico Forense. El 10 de agosto de 1995, la doctora Rosario Alicia Sotelo Lago del CMF concluyó que no había sido posible extraer ADN susceptible de ser analizado de ninguno de estos elementos y atribuyó esta situación a “la acción de agentes físicos y/o químicos que hayan degradado el ADN al punto de hacerlo indetectable o a la ausencia de dicho ADN en el material analizado”. Desde entonces, la evidencia fue conservada en la Morgue Judicial.

En 1998, el CMF practicó un nuevo examen sobre 29 autopartes seleccionadas en la Brigada de Explosivos, lo que permitió detectar patrones genéticos pertenecientes a más de una persona. Sin embargo, tampoco esta vez pudieron ser identificados por contener perfiles mezclados que no ofrecían posibilidades de “interpretación indudable y definitiva”. En 2005, la UFI AMIA solicitó al CMF una serie de precisiones sobre los estudios realizados y convocó a la doctora Sotelo Lago, quien explicó que era posible intentar la obtención de ADN a partir de una nueva selección de muestras, con procedimientos algo más sofisticados, pero que las expectativas de éxito debían ser moderadas.

El 7 de marzo de 2017 los fiscales de la UFI AMIA solicitaron al CMF, al EAAF y al Servicio de Huellas Digitales Genéticas (SHDG) un minucioso análisis de los restos de alfombra, torpedo y pedal de freno a fin de obtener vestigios de material genético para un posterior análisis comparativo. Durante este mes de julio, el EAAF y el CMF entregaron sus respectivos informes. Ambos concluyen que la mayoría de la evidencia procesada presenta mezclas de perfiles genéticos y que, en particular, un conjunto de muestras de estopa contiene material que presenta identidad con perfiles obtenidos durante la autopsia de las víctimas.

Concretamente, tras aplicar una serie de métodos para extraer, purificar, cuantificar y amplificar el ADN de las evidencias mediante PCR en tiempo real y PCR de sistemas STR autosómicos, el CMF y el EAAF determinaron que varias muestras de estopa contienen un perfil genético autosómico parcial que corresponde con un alto grado de probabilidad (3.4×1031 LR y 3.54×1025 LR respectivamente) a Adhemar Zárate Loayza. A su vez, el EEAF informó que otros fragmentos presentan una mezcla de perfiles que tienen como contribuyentes mayoritarios al nombrado y a Juan Vela Ramos. Estas dos víctimas eran de nacionalidad boliviana y al momento del ataque estaban trabajando en la refacción del edificio de la AMIA/DAIA. Conforme el trabajo de reconstrucción realizado por la UFI AMIA, ambos habrían estado ubicados cerca de la entrada de la sede de la mutual judía al producirse la explosión.

Las conclusiones de este peritaje son una contribución novedosa a la investigación y brindan respaldo científico adicional a la prueba relativa a la utilización de una camioneta Renault Trafic en la comisión del ataque ya que las piezas en cuestión reservadas en el CMF, además, fueron oportunamente identificadas por ingenieros de la Compañía Interamericana de Automóviles S.A (CIADEA) como pertenecientes a un vehículo de ese modelo y características. Actualmente, los profesionales del CMF, EAAF y el SHDG están trabajando sobre otros fragmentos de la camioneta que podrían llegar a contener información adicional.

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