El crecimiento como máscara del neoliberalismo / Decrecimiento

“El camino neoliberal, como he intentado decir al principio, se propone como discurso ético para desmarcarse del conflicto político. Es una idea que despolitiza”.  Giacomo D’Alisa es un ecologista político. Es investigador Juan de la Cierva en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona. Su interés de investigación incluye: el metabolismo social, los conflictos ambientales, el tráfico ilegal de desechos y los crímenes ambientales, el feminismo crítico… Es miembro fundador de Recerca y Decrecimiento Barcelona (https://degrowth.org). Para él la opción decrecentista apuesta por la desaparición del hipertrófico individuo moderno y la transformación del actual insostenible metabolismo social industrial. Recientemente ha coeditado el libro “Decrecimiento. Un vocabulario por una nueva era” (Icaria Editorial), que ha sido un éxito internacional, hasta hora traducido en más de 10 idiomas diferentes.

Cuando el lenguaje de uso corriente es inadecuado para expresar lo que pide ser expresado, comienza a ser hora de disponer de un nuevo vocabulario. Se percibe un fracaso, aun por parte de pensadores radicales, a la hora de aportar respuestas que no se basen en los imperativos del crecimiento y el desarrollo. Si el afán por el crecimiento provoca crisis económicas, sociales y ambientales, tal como afirman los autores de este libro, el crecimiento no puede ser entonces la solución. Hay nuevas alternativas brotando por doquier. Van desde nuevas formas de vivir, producir y consumir en común hasta nuevas instituciones que permitan asegurar la subsistencia de todos, sin crecimiento. No obstante, son necesarias narrativas contra-hegemónicas más integradoras para poder articular y conectar estas nuevas alternativas. Este libro proporciona las palabras clave para elaborar tales narrativas.
-¿El neoliberalismo es un gran peligro para nuestra especie y para otras? ¿Por qué?
-El neoliberalismo ha sido el régimen económico más eficaz para derrotar,  allí donde se había enraizado, como por ejemplo en Europa, o para evitar que se formase, como por ejemplo en América Latina, el estado (de seguridad) social. Este sistema por un lado había garantizado la mejora de condiciones de vida de miles de miles de personas; y por otro lado ponía la base para relanzar demandas de bienestar común y colectivo que amenazaban la forma capitalista en alguna parte del mundo (por ejemplo, el comunismo democrático en Italia, los movimientos revolucionarios en Angola). El neoliberalismo ha sido, y es, un proyecto político global de revolución pasiva, de contra-revolución; un proyecto cuyo objetivo ha sido garantizar la supervivencia del capitalismo mismo. Los grupos que han sostenido este horizonte político han utilizado formas violentas, promoviendo golpes de estados, como en Chile, pero han sabido también imponerse como forma ética de vida, en primer lugar en Inglaterra y Estado Unidos.

-También han ganado una batalla cultural… 
-Sí, exactamente. Han ganado la batalla cultural; convenciendo a millones de personas, a muchos de la izquierda también, de que el mercado es la guía más segura y oportuna para garantizar la prosperidad del individuo y de la sociedad en su conjunto. Los neoliberales han ganado con coerción y consentimiento; de hecho una de las ideas más difundidas en la sociedad industrial fue, en aquellos años de su implantación, entre los 70 y los 80 del siglo pasado, y aún lo es, que: cada individuo para estar mejor tiene que tener más. Según este idea/ideología, cada individuo tiene derecho a movilizar todo los recursos necesarios para garantizar su personal afirmación y felicidad. Este es el ideal político (neo)liberal al cual está adscrita la gran mayoría de la personas de cultura occidental.

-Detrás de ello, se encuentra la ideología del crecimiento…
-Este principio generalizado de la sociedad, pensada como el simple conjunto de individuos, es el núcleo duro de la ideología del crecimiento. Una ideología que, dejando aparte los gobiernos no democráticos (como en China por ejemplo), la puede garantizar eficazmente solo una expansión y profundización de la mercantilización, que monetiza y valoriza toda la forma humana y no humana de vida. Pero en los últimos años el régimen neoliberal y su política de austeridad no es capaz de garantizar tal expansión, que necesita una tasa de crecimiento económico por encima del 2% anual (como si fuera un numero mágico). Para ello el régimen neoliberal necesita concentrar el capital en pocas manos, esclavizar el trabajo, producir miles de conflictos medioambientales, contaminar, destruir la biodiversidad y sacudir la riqueza ecosistémica mundial. Esta incapacidad actual del régimen neo-liberal del capitalismo es el pilar principal de esta crisis civilizatoria en la cual estamos metidos. Y es esta crisis civilizatoria que nos envuelve en este sentimiento de peligro.

-¿De qué manera, en lo personal y en lo colectivo, podemos trabajar para plantarle cara al neoliberalismo?
-Para desafiar el neoliberalismo por lo tanto se tiene que desenmascarar antes de todo su base ideológica más profunda: el crecimiento. De hecho su forma más visible, el consumismo, comprar cosas o aspirar a tener dinero para poder comprar y así aumentar nuestra posibilidad de ser, afecta no solo a los que promueven las políticas neoliberales sino a personas que se definen y se colocan a la izquierda. Esto en lo personal implica una búsqueda de vida sobria y frugal, y en lo colectivo participar y activar prácticas que promueven el procomún, el cooperativismo y las auto-organización colectivas. Esto implica involucrarse en los espacios público como la escuela, el sistema de salud… para cambiar su lógica, pero también implica ocupar los espacios políticos para radicalizar la democracia y hacerla más participativa.

-¿Debemos compartir lo más posible?
-Estas matrices de cambios, en lo personal, en lo social, en lo económico y en lo político son lo que tenemos que promover para encontrar respuesta a esta crisis civilizatoria. Compartir lo más posible, moverse a pie o en bici, comer local y ecológico, participar en grupos de cuidado compartido, llevar a cabo con colectivos huertos urbanos, cohabitar, co-trabajar, animar la creación de grupos de consumo colectivos, cooperativas de salud… pero también participar en campañas por la auditoría de las deudas, ayudar a los que trabajan por un acceso diferente a la vivienda, promover políticas públicas de ingreso máximo, que se pase de la tasación al trabajo a la tasación al uso de recursos naturales. Estas y muchas más acciones posibles están bien detalladas en el libro colectivo: “Decrecimiento. Un vocabulario por una nueva era”. Publicado de Icaria Editorial.

-¿Por qué el TTIP es nocivo para la sociedad y para el medio ambiente?
-Es un acrónimo inglés: Transatlantic Trade Investment Partnership. Significa “Acuerdo por el Comercio y las Inversiones Transatlánticas”. Un acuerdo que quiere desreglamentar por completo los servicio básicos, como la salud, y forzar a los gobiernos nacionales a privatizarlos. Forzar tanto que, si un gobierno no cumpliese, la corporación interesada podrá llevar a juicio a los gobiernos en cuestión. En concreto, si un país como España favorece con su política de educación escuelas públicas, el Consejo por la Educación Privada Americana podría llevar a juicio al gobierno español para impedir el desarrollo de escuelas públicas. Por suerte parece que la gran campaña internacional contra este acuerdo de comercio tóxico para la democracia parece haber bloqueado a los funcionarios europeos que estaban promoviendo el acuerdo con los empresarios interesados en el gran lucro que se genera con este proceso indirecto de privatización. Creo que pronto volverán a intentarlo, por lo tanto tenemos que tener alta la atención y promover al mismo tiempo un cambio en estos servicios, una participación ciudadana más directa. Ahora con la decisión de Trump de no firmar el acuerdo es difícil decir cuál es el futuro de TTIP.

-¿Por qué, bajo tu prisma, romper con esta sociedad depredadora tiene que hacerse escorando el camino hacia la izquierda? 

-El camino neoliberal, como he intentado decir al principio, se propone como discurso ético para desmarcarse del conflicto político. Es una idea que despolitiza. Que intenta hacer pasar la idea de que los individuos son responsables y tienen en su propia mano su proprio destino. Todos somos iguales, todas tenemos la misma oportunidad y tenemos la culpa si no conseguimos lo que deseamos. La relación desigual, la asimetría de poder histórico cultural, la diferencia de posibilidades de vida entre clases y entre género, el dominio colonial… desaparecen. El despilfarro de  recursos naturales así como la explotación del trabajo por intereses privados de acumulación son el resultado de estas desigualdades y no de culpas e incapacidad personales o de falta de mérito de algunas personas en comparación con otras. Desvelar y combatir esta desigualdad es patrimonio de la izquierda y reconquistar esto es necesario para salir de la crisis civilizatoria en la cual vivimos.

-¿Estamos todavía a tiempo de detener la crisis climática y otros problemas medioambientales de hondo calado?
-No es el tiempo que tiene que dictar el cambio. Hay millones de personas que nacen y mueren en crisis medioambientales. Las sequías, las inundaciones, la contaminación del suelo… son eventos que afectan a muchas vidas hace mucho tiempo, todo lo que ha pasado y que en este momento está pasando en algunos lugares del mundo tiene que ser la fuerza que nos mueva para derrotar este modelo socio-económico depredador de la vida. No hace falta esperar eventos futuros, la catástrofe ya está aquí y para millones de personas… está aquí hace mucho.

-Se habla mucho de un nuevo paradigma… ¿Cómo lo definirías?
-Para mí, el nuevo paradigma funda lo existente en lo relacional y se deshace de lo individual. Centrarse en la relación entre los humanos y las humanas y con todas las complejidades y tejidos de lo que está más allá de los humanos significa, parafraseando Amaia Orozco, poner en el centro la sostenibilidad de la vida, que es la única manera para discutir colectivamente cuál es la vida que merece la pena de ser vivida.

Por Pedro Burruezo

(Tomado de http://www.decrecimiento.info)

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