Frenan el desalojo del Bauen pero van por todas las empresas recuperadas

Las políticas neoliberales atacan al sector de empresas recuperadas en varios frentes desde fines de 2015. Aumentos de tarifas, leyes vetadas y persecución judicial, apuntan a terminar con una experiencia social vigorosa nacida tras la crisis devastadora de diciembre de 2001. Y que además resultó ejemplo para otros países del mundo en situaciones similares.

(texto)

La Cámara de Apelaciones en lo Comercial suspendió temporalmente el desalojo del emblemático Hotel Bauen a pocas horas de cumplirse el ultimátum de una jueza de primera instancia. “Es apenas un granito de arena a favor de los trabajadores”, dijo el abogado de los cooperativistas, Ataliva Dinani apenas conocida la decisión del tribunal el martes 18 a la tarde. La Cámara ahora deberá expedirse en treinta días sobre la cuestión central: dejar o no sin efecto el fallo de la jueza Paula Hualde que intimaba a dejar el inmueble en la medianoche del miércoles 19 a riesgo de ser desalojados por la policía.

Las 130 fuentes de trabajo del emblemático Hotel Bauen, ahora Cooperativa Buenos Aires Una Empresa Nacional (BAUEN), penden de un hilo legal y político. La jueza Hualde se apoyó para tomar su decisión en el decreto firmado por el presidente Mauricio Macri el 27 de diciembre pasado por el que veta la ley aprobada por ambas cámaras legislativas a favor de la expropiación del edificio ubicado en Callao y Corrientes para ser entregado a los trabajadores.

La resolución de este caso será testigo para el resto de las 367 Empresas Recuperadas por los Trabajadores (ERT)durante los últimos dieciséis años en todo el país a partir de la crisis de 2001, fruto de las políticas neoliberales de los años noventa. “Creemos que si pueden con el Bauen se van a animar con cualquier otra empresa recuperada. Somos quizá el ejemplo mayor por nuestra historia, por la cantidad de personas que formamos la cooperativa y por el apoyo que cosechamos en estos quince años”, dice a BRECHA Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa.

Las palabras de Tonarelli tienen sentido en el contexto de globos de ensayos encarados por el gobierno macrista desde su asunción en diciembre de 2015 para desarmar el entramado de políticas solidarias y la regeneración del tejido social, surgidos tras la debacle de 2001. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne y el secretario de Minería, Daniel Melián, viajaron a Gran Bretaña para promover las inversiones mineras en territorios donde esa práctica está expresamente prohibida por ley, como es el caso de la provincia de Chubut. Los recursos destinados al Instituto Nacional de Economía Solidaria (INAES) y en general a las áreas cooperativas del gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires, fueron recortados por vía de ahorro directo o bien por el recorte de funciones a esas áreas acusadas desde el oficialismo de ser manejadas por funcionarios de carrera cercanos al kirchnerismo: macartismo en estado puro. Otra variante denunciada es la paralización de actividades y cuentas en sectores del ministerio de Trabajo y de Desarrollo Social, de forma que no hay despidos ni recortes presupuestarios, pero tampoco se ejecutan las partidas destinadas a las ERT. En contrapartida, el aumento de fondos y programas para emprendedores unipersonales desplazó en el discurso oficial a los cooperativistas y eso parece ser un signo de los nuevos tiempos neoliberales. Cuenta además con el apoyo empresario en general y la usina mediática encabezada por el diario La Nación, que el 14 de marzo pasado, publicó un editorial reivindicando no sólo la decisión de la juez Hualde si no también el decreto de Macri para vetar la ley del Congreso nacional. La retórica del diario apunta a la necesidad de defender la propiedad privada, amenazada por los cooperativistas y un “Parlamento populista, heredero del kirchnerismo”. Nada dice sobre la historia fraudulenta del Bauen desde su nacimiento en plena dictadura militar.

Historia.

El 28 de diciembre de 2001 el hotel Bauen cerró sus puertas y dejó en la calle a los trabajadores quienes el 21 de marzo de 2003 entraron a hacerse cargo de las instalaciones de la empresa bajo la consigna “Ocupar, resistir y producir”. Desde entonces el hotel se mantiene abierto a la comunidad, trabaja y sus empleados reinvirtieron buena parte de las ganancias en el mejoramiento de su fuente de empleo.

El empresario Marcelo Iurcovich obtuvo en 1977 un crédito blando del hoy extinguido Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) gracias a sus fluidos contactos con miembros de la Armada nacional, cercanos al almirante Emillio Massera integrante de la Junta de gobierno. Uno de esos oficiales de la marina fue Alberto Lacoste, titular del Ente Autárquico Mundial 78, quien recomendó a Iurcovich para la construcción de un hotel de lujo con motivo del campeonato mundial de fútbol. Una forma de generar la pantalla que la dictadura necesitaba para mostrarse al mundo. Así nació el hotel Bauen, construido en tiempo record: menos de un año. El crédito nunca fue pagado por Iurcovich y se integró a tanda de deudas y agujeros negros dejados por la dictadura. En democracia el lugar siguió funcionando hasta que la crisis estalló en 2001 luego de una década de políticas neoliberales de la mano del menemismo, golpeando sobre la estructura productiva del país, en especial sobre las pequeñas y medianas empresas. El propio superministro de Economía, Domingo Cavallo reconoció la importancia del sector Pyme: dan trabajo y mueven el 70 por ciento de la economía nacional, aseguró. Era una verdad de Perogrullo si se tiene en cuenta los años de industrialización de la posguerra a partir de 1945. Argentina no es el único caso donde las Pymes traccionan la economía del país. Con todo, el menemismo avanzó sobre la estructura industrial y de servicios de mediana y pequeña escala operando a favor del sistema financiero en una acción similar a las políticas económicas durante  el ciclo de la dictadura militar iniciado en 1976. La privatización de empresas públicas y el aumento brutal de impuestos dejó un tendal de empresas de mediana escala en la ruina allanando el camino a los grandes grupos económicos para quedarse con esas porciones del mercado. El costo fue un crecimiento del desempleo que saltó del 7,6 por ciento en las postrimerías del gobierno de Raúl Alfonsín a casi el 21 por ciento a mediados del período menemista.

Con ese panorama, nació la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que incorporó al léxico social la categoría “trabajadores desocupados” como forma de graficar a una mano de obra activa pero sin posibilidad de producir. Junto con la CTA llegaron los piqueteros, trabajadores desocupados que se hicieron visibles en 1995 en las zonas petroleras de Cutral-Có en la patagónica provincia del Neuquén y en los pozos petroleros salteños de General Mosconi y Tartagal. El desempleo llevó a miles de trabajadores a reclamar por sus fuentes de trabajo, primero mediante piquetes, y más tarde a organizarse para recuperar las empresas quebradas y ponerlas a trabajar. El movimiento piquetero y a partir de 2001 el movimiento de empresas recuperadas por los trabajadores en Argentina, resultó un ejemplo mundial, un laboratorio de prácticas sociales frente a los resultados de la devastación neoliberal de fines del siglo pasado. Los sociólogos John Holloway y Teotonio Dos Santos tomaron al movimiento como ejemplo para el desarrollo de economías alternativas en los países latinoamericanos y europeos devastados por la reciente crisis financiera.

Desde la llegada del kirchnerismo al poder en la Argentina, el 25 de mayo de 2003, el movimiento  de empresas recuperadas se plató como un actor social y político en medio de la devastación general y logró ser reconocido por sus aportes creativos a generar una nueva forma de producción y contención social. Desde el Parlamento nacional la sanción de algunas leyes acompañaron el crecimiento sostenido del movimiento colaborando con su estabilidad económica.

La cooperativa del Bauen logró la aprobación de una ley que expropia a sus dueños originales el edificio, lo convierte en propiedad estatal y lo entrega a los trabajadores mediante una fórmula legal que implique alguna forma de pago por parte de ellos. De esta forma la ley 27344 fue aprobada primero por mayoría simple en la cámara de Diputados en noviembre de 2015 y contó con 60 votos sobre 72 en el Senado –más de dos tercios del cuerpo- un año más tarde el 30 de noviembre de 2016.

Historia secreta y turbia.

Ahora Iurcovich vuelve a la carga esta vez bajo la figura empresaria de la firma Mercoteles SA, a la que presuntamente él había vendido el Bauen. La abogada de la empresa es Susana Espósito, una comunera  barrial del PRO. Desde las elecciones de 2015, la ciudad de Buenos Aires se dividió en Comunas y cada una eligió a sus comuneros, es decir autoridades locales que representan a cada una de las 48 comunas ante el gobierno de la ciudad. Espósito no sólo es comunera del barrio de Caballito si no que es la esposa del comisario Ricardo Pedace, actual jefe de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) desde enero pasado, después de renunciar al cargo de vicejefe de la Policía Metropolitana, según el relato del periodista Ricardo Ragendorfer en la revista digital Nuestras Voces. Pedace es el responsable de las habilitaciones para edificios púbicos y privados en lo referido a cuestiones arquitectónicas o de salubridad alimentaria. Semejante rango de operación lo deja en inmejorable situación para avanzar sobre el Bauen. Por si esto fuera poco la jueza Paula Hualde mantiene una buena relación con Espósito y Pedace: en noviembre pasado recibió el premio Excelencia Judicial de parte de dos grandes elefantes liberales: el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (FORES) –del que salió el actual ministro de Justicia, Germán Garavano-  y el Instituto para el Desarrollo Empresario Argentino (IDEA), amigos históricos de las dictaduras militares. Fue Espósito la que corrió al escenario a abrazar a Hualde cuando recibió el premio. Y fue también ella la que presentó la última documentación  para volver a la carga con la expropiación del Bauen cooperativo y restituirlo a Iurcovich bajo la fachada ahora de la firma Mercoteles SA. Hualde respondió con el fallo contra la cooperativa.

El editorial de La Nación y el embate legal entre el presidente y la jueza, conforman una operación de pinzas de la que resulta difícil zafar a los trabajadores. Tonarelli es consciente que solo queda volver a presentar el proyecto de expropiación en el Congreso, porque de ser aprobado nuevamente con los dos tercios de votos, Macri ya no podrá vetarlo. En el Senado cuentan con los votos necesarios pero en Diputados debieran pasar de una mayoría simple a los dos tercios. “Y con este Congreso es más difícil porque el macrismo aumentó la cantidad de legisladores en diciembre de 2015 y se complica conseguir los votos”, insiste Tonelli.

Historia de las empresas recuperadas.

Solamente en la ciudad de Buenos Aires hay 72 empresas recuperadas, según un informe con fecha de mayo 2016, elaborado por el área de Extensión Universitaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, coordinado por el sociólogo Andres Ruggeri, autor del libro “¿Qué son las empresas recuperadas? Autogestión de la clase trabajadora”, quien además lleva desde 2004 un Centro de Documentación sobre las ERT y la economía alternativa.

En todo el país suman 367 las empresas recuperadas por sus trabajadores. La más moderna inició sus actividades el 29 de marzo pasado, cuando los propietarios del café y pizzería Mi Tío, en pleno corazón del barrio de San Telmo, abandonaron el lugar y los ocho empleados decidieron armar la cooperativa con apoyo de vecinos y seguir adelante con el negocio. Para ellos y el resto de 71 emprendimientos cooperativos recuperados en la ciudad de Buenos Aires, el Bauen será un emblema. Todos saben que están en un territorio hostil: desde que Mauricio Macri se hizo cargo de la jefatura de gobierno de Buenos Aires vetó sistemáticamente todas las leyes emanadas de la legislatura local que ampararan a las empresas recuperadas reconociendo el derecho de trabajar por sobre el de propiedad. Incluso cuando esas normas fueran votadas por los legisladores macristas. Primero fue en 2011 y volvió a hacerlo en 2013, antes de abandonar el cargo para embarcarse en la carrera presidencial. En el mismo sentido se expresó el nuevo jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, icono de las familias patricias argentinas, vetando la ley 5500/15, que permitía a los trabajadores de un restaurante quedarse con los muebles del local tras la quiebra y fuga de sus propietarios.

Sin embargo la historia del movimiento tiene algunos hitos emblemáticos, además del Bauen. La empresa Brukman de confecciones textiles ubicada en la capital argentina, cerró sus puertas a los trabajadores en su mayoría mujeres en diciembre de 2001. Luego de varias ocupaciones y desalojos violentos lograron ocuparla y ponerla a producir en diciembre de 2003. De las 300 trabajadoras quedaron ahora 60 organizadas en cooperativa, pero con sentencia firme por quiebra contra la patronal. El otro caso emblemático es Cerámicas Zanón, ubicada en la provincia de Neuquén, ahora llamada Fasinpat (Fabrica Sin Patrones) organizada como cooperativa desde 2002 tras la quiebra del grupo Zanón en diciembre de 2001. Poco antes y en otro términos, había surgido IMPA, la fábrica de plásticos ubicada también en la capital y organizada como cooperativa desde 1961. A mediados de 1998, la plana mayor de la cooperativa decidió dejar la empresa y sus trabajadores decidieron continuar con el emprendimiento reorganizándose y tomando el control de la fábrica. Fue el primer ejemplo reciente, luego de otro similar en Campo Herrera, Tucumán, donde en 1967 se fundó una cooperativa de trabajo tras el cierre de once ingenios azucareros durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía. Los cooperativistas fundaron su unidad económica de trabajo y su propio pueblo para habitar. Desde entonces y hasta la crisis del fin del milenio pasado las cosas funcionaron bajo el sistema clásico del capitalismo empresarial.

Oscuro panorama.

Según el informe de la UBA con fecha de mayo 2016, las ERT vieron modificada su situación a partir de la llegada al poder del macrismo, no sólo por las medidas económicas neoliberales cuyo impacto siente toda la sociedad, si no por el trato diferenciado que el nuevo gobierno les dispensa.

En la provincia de Buenos Aires, la actual gobernadora María Eugenia Vidal lleva en su haber tres vetos sobre leyes en favor de empresas recuperadas, pese a que fueron votadas incluso por el oficialismo macrista. En todos los casos según lo muestra el informe de la UBA, lo que está en cuestión es el concepto de utilidad pública porque no tiene en cuenta que se trata de fuentes de trabajo que impactan sobre el tejido social. Para Macri, Rodríguez Larreta y Vidal, en todos los casos los beneficiarios son “grupos privados”: así se refieren a los trabajadores que quedan expuestos al desempleo. Para Vidal, por ejemplo, la solución es la compra de la empresa afectada por parte de un nuevo empresario solvente. El punto en discusión es ideológico, netamente, y tiene como se ve en el caso del Bauen apoyatura logística en los medios de comunicación y en la justicia.

Lo que viene.

El martes 11 de abril, el Bauen convocó a una cena beneficio para afrontar las nuevas medidas judiciales tras el veto presidencial. Fue en realidad de un encuentro social de resistencia a las políticas macristas donde se pudo ver a Nora Cortiñas, referente de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, sectores parlamentarios del Frente para la Victoria, dirigentes sindicales de la CTA y buena parte del universo de empresas recuperadas. El Bauen fue desde siempre un punto de referencia y encuentro para las ERT. En marzo de 2016 se reunió allí un plenario de ERT para discutir cómo afrontar la embestida oficial en materia tarifaria y legal, que elevó los costos de producción de las empresas entre un 200 y un 400 por ciento, lo cual generó la primera alarma en el grupo. Ahora la situación llegó al punto de quiebre donde se juega un antes y después en la vida de estas nuevas formas de resistencia social y económica frente a las políticas neoliberales.

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