Masiva adhesión mundial al reclamo de las mujeres

Marcha por los derechos de las mujeres negras en Estados Unidos en 1969 (Foto: decrecimiento.info)

En 48 países las mujeres salieron a la calle en reclamo de sus derechos y contra la violencia machista.

En Argentina fueron las mujeres las que coronaron los tres días de masivas movilizaciones callejeras en el lugar que eludió la CGT. Murgas, performers, cientos de pancartas artesanales le dieron un color distinto, un aire de alegría, a un reclamo que una vez más puso en evidencia que la lucha de género es una lucha política. En más de cincuenta países las mujeres hicieron paro porque “toda lucha feminista es la que nos tiene a las mujeres organizadas contra el patriarcado en las calles, en las plazas, en las casas y en las camas”.

La voz de Liliana Daunes, histórica militante feminista, le puso una cadencia conocida al documento consensuado por los colectivos que confluyen en “Ni una menos”. Los ocho ejes meditados de esa síntesis que anclaron en la historia internacional de las luchas populares, en el dolor y el sufrimiento de tantas postergaciones, repasaron los logros y detallaron con contundencia las reivindicaciones (ver página 10 y 11) se anunció en la espontaneidad de las consignas.

El cartel con la foto de Milagro Sala pendía del cuello de centenares de manifestantes. “Olé/Olá/Para Milagro la libertad/Para Morales el repudio popular”, se escuchó una y otra vez entre las columnas de los movimientos sociales y sindicatos en los que las mujeres tomaron la posta. Los hombres acompañaron pero el protagonismo fue de ellas. Un matrimonio que llegó desde Morón, entrenado en décadas de protesta popular, se paró frente a la columna del Frente Renovador:

–¿Por qué no piden por la libertad de Milagro? –les preguntó la señora y del otro lado las señoras y chicas renovadoras no pudieron más que esconder la mirada. El vicegobernador de Gerardo Morales en Jujuy es Carlos Haquim, dirigente del FR.

“Las mujeres vamos a hacer temblar la tierra”, “No quiero flores, quiero tu respeto”, “Acá están los ovarios que la CGT no tiene”, “No crío sumisas ni machitos”, “Ni mi short, ni mi ropa viola, asesina o justifica ataques, el machismo sí”. Sobre cartulinas de colores, las mujeres escribieron el por qué de una convocatoria que las interpeló en forma transversal y generacional. Los hombres las miraron pasar, se conmovieron ante esos cuerpos desenfadados que aprendieron a hacerse visibles. Tomás, un joven economista que esperaba encontrar a su madre en la columna de la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu), confesó: “Es un esfuerzo permanente darse cuenta de los micromachismos que uno reproduce y no se da cuenta. Frente a una mujer, amiga, novia, que participa en este movimiento es un doble esfuerzo”.

Estela Díaz desde la conducción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), puso en contexto la marcha: “En este momento de avance del neoliberalismo, el papel de las mujeres es protagónico para construir alternativas populares, para volver a triunfar y construir gobiernos de transformación popular. Hace tres días que nos estamos movilizando, el 6, 7 y 8”. Manuela Castañeira, dirigente del MAS,remarcó “Estamos protagonizando algo histórico que trasciende las fronteras. En la Argentina hacemos lo que no hizo la CGT, hacemos paro”.

La conciencia de las dirigentes se replicó en los argumentos de las participantes. Trabajadoras estatales, docentes, integrantes de los movimientos sociales, estudiantes. “Estamos acá para acompañar a todas las mujeres, para homenajear a aquellas que dejan su vida. Necesitamos estar juntas para generar conciencia, para que nos respeten, para que se termine la violencia de todo tipo contra nosotras, en todos los ámbitos nos tienen que tener en cuenta para luchar”, señaló Susana Ziegenbein, docente de Hurlingham. Julia, 33 años, se emocionó: “Es muy grosso que aunque sea por corrección política estemos hablando de estos temas todos los días. Te das cuenta que estamos a años luz de la igualdad y que el sentido común es el machismo, es el de la Iglesia Católica, pero estamos acá para cambiarlo”.

El paro convocado no es algo inédito. Tiene su antecedente histórico en la Islandia de 1975, cuando las mujeres dejaron de trabajar, de llevar a los niños al colegio, de ir a la compra o hacer la comida. Ese viernes de octubre, el 90% de ellas salieron a la calle para manifestarse por la igualdad. El país se paralizó. Por completo. Un día histórico que hoy se conoce como el ‘día libre de las mujeres’. Y tuvo su efecto: en un país donde sólo el 5% de los escaños parlamentarios estaban ocupados por mujeres, cinco años después se elegía a una presidenta.

(Fuente: Página 12, agencia Telam y BBC en español)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s