Arsénico en el agua potable de Puerto Deseado

Vista de Puerto Deseado (Foto: noalamina.org)
Vista de Puerto Deseado (Foto: noalamina.org)

En Puerto Deseado se hace imposible tomar agua de la canilla, pero ese parece ser el último de los problemas.

Puerto Deseado es un pintoresco pueblo al noreste de la provincia de Santa Cruz, en donde La Ría, un brazo de agua salada que ingresa desde el frío Atlántico y penetra tierra adentro unos 30 kilómetros, revela un paisaje único: rocoso, compacto, llano y montañoso a veces, aunque siempre encantador. Sobre la Ría está el Puerto “multipropósito y natural”, que le dio prosperidad a la región. Cosmopolita y tradicional, de calles anchas y paredes coloridas que ponen marco a este escenario histórico que guarda en su memoria la rebeldía de La Patagonia Trágica.

La pesca, la extracción minera y petrolera son las principales actividades económicas, que anualmente atraen inmigrantes extranjeros y del norte del país en busca de un nuevo destino lleno de prosperidad. Pero “Deseado”, a pesar de su belleza y riqueza natural, no está aislada del desastre político y económico que aqueja la provincia kirchnerista de Santa Cruz. La mala administración de los recursos, junto a la falta de planificación sustentable y la rivalidad política entre los gobiernos Nacional y Provincial, subyugan a la gente y convierten este paraíso en un páramo desolador.

“Santa Cruz tiene recursos naturales como ninguna otra provincia, que son fuentes creadoras de empleo, así como el turismo. Pero actualmente estamos en unacrisis por la mala administración de la provincia”, cuenta Yony Ferreira, uno de los vecinos de Puerto Deseado que además es referente de la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC). “Ellos -por los gobiernos nacional y provincial- se toman esta realidad como un Boca-River, y no se dan cuenta que el pueblo tiene que comer todos los días y llegar a fin de mes… está sufriendo las consecuencias de sus conflictos”, agrega.

Otro de los problemas principales de la localidad, junto con la recesión de la economía, es la escasez y calidad del agua. La contaminación del agua con arsénico debido a la actividad minera la hace imposible para el consumo humano, lo cual resultó un prospero negocio para las empresas de venta de bidones. Pero debido a la creciente desocupación y sueldos congelados es cada vez más la gente a la que no le alcanzan los ingresos para pagar $ 80 por un bidón de 20 litros.

Agua deseada

Los 20.000 habitantes de Puerto Deseado reciben agua subterránea que llega desde la zona de meseta, al oeste de la provincia, por un acueducto de 80 kilómetros de largo. En julio, además, se inauguró una planta desalinizadora por ósmosis, que toma agua de mar y la convierte en potable, aumentando el caudal en 3 millones de litros y duplicando así el abastecimiento diario. En el tanque principal se mezclan las aguas: el agua dulce de napas con el agua destilada del mar.

Los cortes de agua, que antes solían ser hasta seis por día, se han reducido a la mitad. Pero la calidad del agua es proporcional a su escasez y los altos niveles de contaminación con arsénico no la hacen segura para el consumo humano. Según las autoridades consultadas, con la incorporación del agua de mar, ahora se “diluye” el agua de napas, y de esta manera el agua mezclada presenta niveles más bajos de arsénico que estarían “dentro de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud”.

(Fuente: noalamina.org / Link: http://noalamina.org/mineria-argentina/santa-cruz/item/16073-arsenico-en-el-agua-mineras-que-no-atienden-y-politicos-en-pugna)

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