“Los empresarios participaron de la represión con la dictadura” – Horacio Verbitsky y Victoria Basualdo

Las Entrevistas de PREGUNTAS

El Informe sobre Responsabilidad Empresarial en Delitos de Lesa Humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado, elaborado durante los dos últimos años del gobierno de Cristina Fernández en Argentina, fue presentado hace algunas semanas en Montevideo. PREGUNTAS dialogó en esta extensa entrevista con dos de sus redactores, el periodista Horacio Verbitsky, titular del Cels y la investigadora del Conicet y Flacso, Victoria Basualdo. Avances y retrocesos en el proceso de justicia y la inclusión de los empresarios como actores políticos partícipes de la represión junto a la dictadura argentina fueron el centro de la charla. El informe contiene empresas y empresarios con nombre y apellido. Imperdible material para la Justicia y la memoria…

Horacio Verbitsky (Foto: Francisco Kovacic)
Horacio Verbitsky (Foto: Francisco Kovacic)

-¿Qué panorama podemos esperar con este informe llegado a fines del gobierno de Cristina Fernández y con el macrismo a punto de asumir el poder?

Horacio Verbitsky: -Es un proceso lento y largo. Las responsabilidades empresariales ya están mencionadas en los juicios de 1985 a las juntas militares. Y varios de los casos que desarrolla el informe ya están mencionados. Pero en aquel momento el diseño de la política criminal de Alfonsín era exclusivamente para los jefes militares, ni siquiera para los autores directos de los crímenes. Y en ese momento con un gobierno muy débil, una situación económica catastrófica, heredada de la dictadura y en un contexto internacional donde el neoliberalismo campeaba en todo el mundo, con el reaganismo y el thatcherismo en el poder desde 1981 y 1979, y estamos hablando de un gobierno argentino iniciado en 1983. No había un contexto como para poder encarar el tema de las responsabilidades empresariales más a fondo. Y Alfonsin para subsistir hizo un acuerdo con los grandes empresarios. El mismo día de abril de 1985 cuando empiezan las audiencias publicas del juicio, a la noche se reúnen en Olivos con una veintena de grandes empresarios que acuerdan que van a apoyar el juicio a los militares, no se van a oponer, no van a desestabilizar al gobierno, pero el gobierno tiene que cambiar la política económica. Y ahí está Alfonsín convocando a ese acto anunciando que hay maniobras golpistas y termina anunciando la economía de guerra contra el salario y el cambio de política económica en acuerdo con los grupos empresariales. Incluso hay un episodio que yo recuerdo. Cubrí el juicio a la juntas, aquí el Tribunales. La fiscalía y la Cámara Federal tenían muy pocos recursos y de golpe un día aparece una procesadora de textos supermoderna y cuando pregunto como consiguieron eso, me responden que fue una donación del Grupo Macri. Es decir, la dirigencia empresarial apoya el juicio y condiciona al gobierno en su política. Era impensable hablar de juicios a los empresarios. Despues viene toda una historia con la ley de Punto final, primero, la Obediencia debida, después, los indultos más tarde, la confesión de Scilingo en 1995, la apertura de los juicios por la Verdad en todo el país, la apertura de los juicios internacionales en Francia, España, Alemania, Estados Unidos, que van cercando a los militares de la dictadura hasta la nulidad de la Obediencia debida en 2001, y la posibilidad de abrir los juicios. Y en 1998 con la detención de Pinochet en Londres se reactivan los juicios por el robo de bebés que nunca habían sido abandonados pero tampoco avanzaban. La detención de Pinochet, le sigue la de Videla y Massera aquí, y en 2003 cuando Kirchner asume la presidencia ya había medio centenar de altos jefes militares detenidos y procesados entre ellos Videla y Massera. En ese contexto asume el gobierno de Kirchner, toma la reivindicación de los derechos humanos como una bandera muy importante de su gobierno, se apoya en lo que los organismos de Derechos Humanos han construido en los años previos y tiene un primer mandato relativamente tranquilo porque se sale de una enorme crisis y nadie quiere sacudir demasiado el bote, hasta que asume Cristina en 2007 e inmediatamente se produce el desafío a la Sociedad Rural el lock out patronal y a partir de ahí viene un proceso de radicalización de posiciones por parte de todo el mundo. El gobierno de Cristina va mucho más a fondo de lo que había ido el gobierno de Kirchner, está en una situación mucho más difícil va profundizando un camino de corte nacional y popular, se rompe el encantamiento, sobre todo en el segundo mandato de Cristina, con la fantasía de la burguesía nacional. Es una fantasía recurrente, no existe. Aquí hay una oligarquía diversificada, absolutamente trasnacionalizada aunque tenga sede en Buenos Aires.

-Tampoco podemos hacer pie en José Gelbard como parte de esa burguesía nacional.

-Gelbard era parte de la burguesía nacional.

-Efimera.

-Bueno, pero existía todavía. En 1987, en 1991, ya no existía. Eran los grupos económicos trasnacionalizados que no dependían del mercado interno, con toda la cuestión de la valorización financiera que fue fundamental a partir del golpe de 1976. Y se dan esas cosas paradójicas en la Argentina que implican que la cabeza de una trasnacional sea parte de la industria nacional y es una italiana. Lo cual muestra hasta qué punto no es cierto que exista una burguesía nacional. Es la demostración mas extrema de eso. En ese contexto queda claro que Alfosnin tuvo éxito en poner a la defensiva a los militares con los juicios y de esa manera impedir que su gobierno fuera tan efímero como los gobiernos anteriores que ocuparon los interregnos entre los golpes militares. Y realmente en ese sentido la represión del gobierno de Menem a los alzamientos, la conducción de Balza en el gobierno de Menem sumado a los juicios impulsados por Alfonsín producen un cambio muy importante en las Fuerzas Armadas y de hecho, a pesar de que hay una reaparición en ciernes del partido militar en la crisis de fin de siglo, con ese desmadre monstruoso no hay un nuevo golpe militar. Y Kirchner en cuanto llega aborta ese resurgimiento del partido militar descabezando las cúpulas. A partir del desafío de la Sociedad Rural en 2008, y luego en toda la confrontación con el grupo Techint y el Grupo Clarín, queda claro que ha desaparecido el  partido militar como un condicionante de la democracia pero está intacto el poder económico. Y nosotros entendemos que eso tiene que ver con el hecho de que no se ha ido a fondo en la investigación, la atribución de responsabilidades y el castigo a los responsables empresariales de la dictadura y este es el origen de esta investigación que se publica y se termina, en el momento en que termina el anterior gobierno pero que empieza dos años antes. Hay un antecedente que es el libro que publique antes, “Cuentas pendientes”. Y este trabajo que es una colaboración entre cuatro organizaciones: Flacso, Cels, la Secretaría de Derechos Humanos y el Programa Verdad y Justicia que durante dos años trabajan veintisiete investigadores con un equipo de ocho personas, hay mas de treinta personas que trabajan en la elaboración de este informe. Comenzamos seleccionando doscientas empresas. Hay un criterio que marca Victoria Basualdo, importante que es empresas donde haya habido trabajadores. El eje es ese. Hacemos un relevamiento de toda la información disponible sobre esas doscientas empresas y en función de lo que encontramos en ese enfoque preliminar seleccionamos veinticinco y sobre esas 25 se profundiza el trabajo ya sumando investigación de campo. Ese es el encuadre de este trabajo.

Victoria: -Hay un proceso acumulativo y las investigaciones actuales son tributarias del esfuerzo acumulado a lo largo del tiempo y vinculado con la militancia de los organismos de derechos humanos. Por eso el Cels en este consorcio de trabajo, representa un conjunto de organismos, representa a un movimiento social que sostuvo este temática en Argentina que otros países de América Latina no tuvieron. Y tiene que ver con fuerzas sociales que se mueven y podría reivindicar la importancia de la política científica y universitaria en investigación. Me parece que una de las riquezas más potentes que tiene el caso argentino es la vinculación de estos espacios de investigación con fuerzas sociales. Cosa que no sucede en otros países. Yo estudié en Estados Unidos donde eso es muy difícil de hallar, es una de las razones principales por las que yo creo que… Me parece que es un esfuerzo colectivo, es una investigación sistemática, tiene muchos precedentes. En diálogo con ese proceso de justicia que mencionaba HV hay un proceso de investigación muy fuerte. En mi caso, vengo del área de Economía y Tecnología de Flacso que desde los años setenta estudia estos grandes grupos económicos y toma a las transformaciones económicas y sociales en dialogo con estas transformaciones políticas. Hay una línea de análisis que fue muy importante en este trabajo, porque nosotros lo que hacemos con esos 25 casos de empresas, divididas en 22 capítulos agrupados, analizamos la trayectoria empresarial en primer lugar como algo central que te permite visualizar la sujeto empresarial, entender como es esa empresa en su actividad económica, cual es la política empresarial, que tipo de desarrollo tiene, y no somos mecanicistas al respecto. Porque si bien en los 25 casos encontramos evidencia de participación empresaria en la represión, no a todas les va bien. Algunas de ellas se ven beneficiadas por las políticas de la dictadura, el caso emblemático es el de la siderurgia, la dictadura marca un antes y un después en esa rama, y su proceso de concentración, con una industria  constituyendo un oligopolio que luego de la privatización de la empresa  se convierte en un duopolio. Ahí estaba Somisa todavía, resistiendo pero a partir de los años 90, claramente Acindar y el Grupo Techint, son los dos grandes grupos económicos, dos grandes grupos vinculados a la dictadura y al aparato represivo.

Las entrevistas de PREGUNTAS

-¿Se podría hacer una tipificación de cómo se vincula la empresa con el aparato represivo?

Horacio Verbitsky:- En esas 25 empresas intentamos detectar pautas de comportamiento en relación a la dictadura y la represión. Y hemos caracterizado… En primero lugar no hablamos de complicidad sino de participación. Porque complicidad es la participación en un acto de terceros. En cambio la responsabilidad por el todo en un acto propio, como autores, son responsable sy no complices. Y caracterizamos una veintena de formas que van desde las más de baja intensidad como despidos, retiros voluntarios pero forzados, control de ingreso a la planta por parte de las fuerzas represivas, hasta las de mayor tipificación de criminalidad como el establecimiento de campos de concentración en instalaciones de la empresa, o asentamientos militares dentro de la planta o participación de directivos de las empresas en las torturas, los secuestros y las desapariciones, o la entrega de listas de personal a ser secuestrado, en fin, son 22 formas de participación, que se dan en distinto grado en todas las empresas investigadas. Hay algunas en que se dan casi todas juntas, otras en las que se dan dos o tres o más. Ahí podrías incluso llegar a graficar la intensidad de la participación, porque este es un trabajo en curso, no está terminado. Es el comienzo de una investigación.

Victoria Basualdo: -Para llegar a eso hay un análisis de la trayectoria de la empresa, tributaria, estudios que ya vienen de los años setenta y ochenta sobre esas empresas, un análisis de la organización sindical y el proceso de conflictividad y la importancia del accionar de los trabajadores en los establecimientos fabriles, la importancia de los delegados y la comisiones internas en la tarea sindical de base. Otro apartado, también tributario de una larga corriente de análisis de los trabajadores y lo que implicó la dictadura para ellos en términos distributivos y de derechos, en tercer lugar un análisis de la política represiva que ubica a la fabrica en el territorio, que es tributaria de toda la línea de historia de la represión en Argentina, que también tiene ua larga trayectoria y donde la documentación proveniente de Defensa, archivos judiciales, del Archivo Nacional de la Memoria, de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, entre muchos otros. Y en cuarto termino, llegamos al corazón que de algun modo es el resultado de todo el recorrido que no se analiza por separado sino como un aspecto central de este proceso histórico que estamos reconstruyendo. Donde sin dudas las Fuerzas Armadas aparecen como un sujeto muy importante en el proceso represivo y esto es también central porque uno de los temores a la hora de poner el foco en la responsabilidad de los empresarios es difuminar el papel de las Fuerzas Armadas que de algun modo se configura muchas veces en un discurso instrumentalista donde las FA son apenas un instrumento del poder económico. Nosotros tratamos a estos dos sectores como sujetos en acción y sujetos responsables con una serie de prácticas que no hablan ya de los cuadros empresarios proporcionados a la dictadura para afianzar esa alianza, sino que nos centramos en la represión y la participación de las empresas. Para entender cómo podemos encontrar a 25 empresas de primera línea en el rol de represores y no de organizaciones dedicadas a ganar dinero, empresas de todo tipo, azucareras, automotrices, medios de comunicación, industrias gráficas.

Horacio Verbitsky: -Yo fui testigo de concepto en el juicio por el Operativo Independencia en Tucumán a raíz de este trabajo. Y una cosa que transmití a los jueces fue que los dos ingenios tucumanos que participan en la represión lo hacen en función de sus propios fines y no los fines de la dictadura. Tanto el Ingenio Concepción como Fronterita reducen su planta de trabajadores a la mitad y duplican sus utilidades en el lapso de la dictadura. Es de una claridad y transparencia total la operación.

-¿No hay diferencias entre la forma de operar entre las empresas nacionales y multinacionales?

Victoria Basualdo: -Es difícil obtener patrones desde esa perspectiva. Intentamos encontrar particularidades y operatividad en cada uno de los casos. Asi como HV describe casos como los ingenios con reducción de plantas y aumento de producción, tenés otras empresas que tenían una similar preocupación por la actividad sindical y tuvieron un gran involucramiento en las prácticas represivas y sin embargo por las características de la propia actividad económica, como es el caso de Lozadur o Swift en Berisso, no tuvieron beneficios económicos a pesar de su compromiso con la represión. No se tradujo en una mejora de la actividad económica porque entran otros factores como la evolución económica del país. Tratamos de respetar la lógica de cada uno de los casos, y lo que muestra esa lógica común es una preocupación del activismo sindical de base.

-Horacio Verbitsky: Esto hay que incluirlo en un movimiento global. El golpe en Argentina se produce en el momento en que termina el cuarto de siglo glorioso de la posguerra, cuando en todo el mundo los trabajadores incrementaron enormemente su participación en el ingreso. Cuando ese paradigma entra en crisis, cuando a partir de la crisis del petróleo a principios de la década de 1970 y las grandes ganancias de los petrodólares que se reciclan en préstamos a los países del Tercer Mundo, comienza el ciclo de la valorización financiera. Y hay años de luchas gremiales muy intensas porque los trabajadores se niegan a ceder su participación en el ingreso y las patronales están dispuestas a imponerlo de  cualquier manera. Esos movimientos en Argentina incluyen el Cordobazo, el surgimiento de la lucha armada, el regreso de Perón. Y todo ese proceso hace que sean años de una enorme confrontación de clases, muy dura, pero que se da dentro de los marcos de ciertas formas democráticas en los años 1973 y 174, digamos. Y en esos años la represión a los trabajadores y los sindicatos en esos años es el precedente imprescindible para entender lo que viene después. Porque en esos años hay despidos, hay detenciones, torturas, pero hasta que comienza el período de la Triple A no hay asesinatos ni desapariciones. Y luego del golpe las mismas personas que fueron reprimidas en aquel contexto son reprimidas en el nuevo contexto, pero ahora si con desapariciones y asesinatos. Es un proceso para observar en su continuidad. No es que el golpe cambió todo, sino que fue una etapa dentro de una escalada.

Victoria Basualdo: -Más allá de que el trabajo abarca el período de la dictadura, de 1976 a 1983, prestamos mucha atención también al periodo de 1974 a 1976 que es decisivo para los trabajadores y allí hay casos emblemáticos como el de Fiat, en Córdoba, que ilustra el ciclo desde el Cordobazo hasta la política represiva que empieza en 1974, los casos de Tucumán que muestra como con el Operativo Independencia los trabajadores se vinculan con todo el ciclo de la dictadura anterior con un ciclo que empieza en 1966 con la dictadura de Juan Carlos Onganía y que reconfigura las relaciones sociales en la provincia y deja 40 mil trabajadores desocupados lo que constituyen el caldo de cultivo de una radicalización política muy fuerte en Tucumán, con la guerrilla y las luchas estudiantiles y obreras. El Operativo Independencia se convierte en un proceso represivo muy fuerte donde el sindicato azucarero de la FOTIA está en el centro de la represión. Lo mismo sucede con Acindar en la zona norte de la provincia de Buenos Aires y muchos otros  casos de empresas donde la represión fue feroz desde 1975. Y en muchos casos la represión también se configura por el surgimiento de un sindicalismo clasista y combativo que se opone a las burocracias sindicales entronadas en los aparatos gremiales. En el caso de Acindar ese sindicalismo combativo enfrenta también a la cúpula gremial de la UOM.

-Horacio Verbitsky: Ese es el proceso de radicalización que el dirigente radical Ricardo Balbin identifica como guerrilla sindical y justifica la represión salvaje.

-En todo ese proceso ¿en que lugar se ubica el Rodrigazo?

-Victoria Basualdo: -El Rodrigazo es un intento de configuración económica en el periodo 1973 y 1976, ineludible para entender como desemboca en la dictadura militar. No es un rayo en el día de sol. Proviene de una disputa en el seno del gobierno constitucional de Isabel Perón entre proyectos distintos. Desde la represión en Fiat en 1974, la de Acindar en Villa Constitución en1975 son antecedentes de un corrimiento a la derecha del proyecto peronista en esos años. En esa reconfiguración económica va en primer lugar el Rodrigazo en 1975 y después el plan del ministro Mondelli a comienzos de 1976, donde ambos tratan de llevar adelante un plan de ajuste fenomenal que choca con la oposición de los trabajadores.

-¿Por qué creen que este avance argentino de denunciar a los empresarios ya en el juicio de 1985 no se dio en otros países de la región que padecieron el Plan Cóndor?

-Se pueden intentar algunos análisis. Una razón fundamental es que en Argentina se produce un colapso del poder militar. La burguesía argentina pierde a su guardaespalda. Y hay que enumerar una serie de factores que incluyen la brutalidad de la represión, el método asumido de la desaparición forzada de personas que sólo se puede sostener si la dictadura se mantiene durante décadas. Eso soluciona muchos problemas en lo inmediato, facilita la tarea, pero crea complicaciones enormes en el largo plazo. Porque la idea de que se puede hacer desaparecer a miles de personas provenientes en su mayoría de centros urbanos con un porcentaje apreciable de obreros sindicalizados y de estudiantes de clase media, que eso puede ocurrir sin consecuencias de largo plazo en la sociedad, es una ingenuidad. Además de un crímen es una ingenuidad. Es desconocer el funcionamiento de la sociedad. Los militares explicaron que tomaron esa decisión porque la amnistía de 1973 y la disolución de la Cámara Federal especial, el Camarón, les hace ver que no hay ninguna solución en el marco del respeto a la ley y los derechos humanos y por eso tienen que arrasar con todo. Pero esa es la justificación de la conveniencia operativa en lo inmediato. Evidentemente es mucho mas fácil no tener que rendir cuentas, no tener prisioneros sobrevivientes, no hacer juicios, pero a largo plazo es autodestructivo que fue lo que ocurrió con las fuerzas armadas argentinas. Y además está el episodio de la guerra de Malvinas. La suma de esas dos cosas y la incapacidad de manejar a situación económica en términos mínimamente racionales el monstruoso endeudamiento externo, la crisis devaluatoria de 1982 hace que las fuerzas armadas colapsen como actor político. Y eso permite que la lucha de los organismos de Derechos Humanos, fructifique en juicios y condenas y conciencia social. Son cosas que no ocurrieron en otros países por distintas razones. En Brasil, porque la proporción de personas víctimas de la represión en relación al conjunto de la población es menor que en la Argentina y un número importante de esas víctimas son indígenas y campesinos que no tiene la inserción social de los trabajadores industriales organizados en sindicatos y los estudiantes de clase media. Tiene menos repercusión. En Uruguay porque el número de desaparecidos es mucho menor que en Argentina si bien la masividad de la tortura es muy fuerte. Y en Chile porque la dictadura dura 17 años y no es como la Argentina o la uruguaya que duran menos. En Chile ese tiempo les permite conducir su transición. Sin embargo, también el Chile el proceso de justicia avanzó mucho en parte como reflejo de la situación argentina y sus logros. De alguna manera el proceso argentino irradia hacia el resto de los países. En 1992 hay dos resoluciones del sistema interamericano de Derechos Humanos que tienen números correlativos  sobre Uruguay y Argentina, y hay otra mas reciente sobre Brasil. Las tres dicen sustancialmente lo mismo: las formas de la represión y las amnistías posteriores son contrarias a la Convención Americana de Derechos Humanos. Y que no hay legislación interna de los respectivos países que pueda prevalecer sobre la posibilidad de castigar y sancionar esos crímenes. Sin embargo esas resoluciones tuvieron efectos muy distintos en los tres países y eso tiene que ver con que en la Argentina hay un movimiento de Derechos Humanos muy fuerte y unas fuerzas armadas muy debilitadas por los factores que mencionamos, cosa que no ocurre en Uruguay y Brasil. Y en Chile ese reflejo del caso argentino se produce con la detención de Pinochet. Porque el juicio en España contra los militares argentinos impulsado por el fiscal Carlos Castresana y asumido por el juez Baltasar Garzón es tomado como ejemplo por los chilenos que viven en España. Durante años yo no tenía en claro como había sido la secuencia hasta que hace dos años pude tener una larga conversación con Joan Garcés el ministro catalán de Salvador Allende, que es quien impulsó el juicio contra Pinochet en España, y él me confirmó lo que yo creía pero no estaba seguro, y es que ellos lo hicieron a raíz de la denuncia hecha por los argentinos. Cuando ellos vieron que se podía avanzar en esa línea decidieron presentar una denuncia en el marco de la jurisdicción universal contra Pinochet y eso dio lugar a su detención en Londres lo cual es el principio de todo el proceso de justicia en Chile.

Victoria Basualdo (Foto: Francisco Kovacic)
Victoria Basualdo (Foto: Francisco Kovacic)

-Las denuncias argentinas ya cumplen veinte años…

Horacio Verbitsky: -Claro, se presentaron en 1996 y el fiscal Castresana las tomó. Cuando el vió la enorme movilización social en Argentina por el aniversario del golpe en 1996, sumado a la confesión del militar de la Esma, Adolfo Scilingo, Castresana se preguntó que podía hacer desde España para ayudar a hacer justicia. Y ahí elaboró la doctrina de la jurisdicción universal, que en el caso de los crímenes de lesa humanidad, si no se puede castigar al responsable en el lugar donde cometió los hechos se lo puede juzgar en cualquier lugar del mundo porque es un crimen contra toda la humanidad. Garzón la acepta y se inicia el proceso.

Victoria Basualdo: -Hay mucho interés en este trabajo en varios de esos países que mencionaba Horacio, porque justamente en un contexto de gran heterogeneidad, por los marcos en que se dan las dictaduras como la brasileña respecto de la argentina: la brasileña abarca dos dictaduras argentinas, desde 1964. Hay muchas diferencias en términos cronológicos, represivos y en términos de las orientaciones que tomaron cada una de las dictaduras. El interés en esta línea de investigación apunta a ver no solamente que hicieron los empresarios en el proceso de represión sino que todo el recorrido pone de manifiesto la disputa sobre la economía a nivel social en las décadas de 1960 y 1970, tanto en lo nacional como en el contexto latinoamericano. En lo regional se puede tomar desde el 1968 mexicano y el Cordobazo argentino con la radicalización social a comienzos de los setenta. Y permite observar la reconfiguración brutal de las relaciones laborales, la distribución del ingreso y la orientación de la política económica y la participación de los trabajadores en esta cuestión. El interés es tal que terminamos el trabajo en diciembre de 2015 y ya se presentó en Brasil, en Uruguay y en Alemania donde el interés viene por un interés muy fuerte en el tema de Derechos Humanos desde el punto de vista internacional. Para los alemanes la participación de las trasnacionales tiene un eje particular en este tema. La Convención Internacional de Juristas hizo un tratado de dos volúmenes sobre complicidad empresarial en violaciones a los Derechos Humanos.  El interés radica en analizar cómo se reconfiguró la economía en el mundo con una fuerte revancha del capital sobre el trabajo, con maneras y particularidades distintas en cada región y país.

-¿Hay un hilo conductor que se apoya en la situación de los trabajadores?  

Victoria Basualdo: -Hay trabajos sobre empresas y derechos humanos, una investigación que está movilizando Ecuador a partir del caso de la petrolera Chevron y los impactos ecológicos provocados por esas multinacionales en el ambiente. Este trabajo interpela mucho por el rol que tuvo el Estado.

-¿Qué peso político tienen las resoluciones de ONU u otros organismos del sistema internacional en relación a estos temas?

Horacio Verbitsky: -Son muy importantes en tanto haya quien los milite dentro de cada país.

-¿No hay un efecto automático punitivo?

Horacio Verbitsky: -No, no lo tiene. Por eso mencionaba la resolución 28/1992 de la CIDH respecto de Argentina y la siguiente  sobre Uruguay, y ambas tuvieron efectos muy distintos. Y eso es porque el movimiento de derechos humanos en Argentina es muy fuerte y asume ese desafío. NO es que en Uruguay no lo haya, lo hay y es muy fuerte y fue mas fuerte en el primer referendum de 1989. Yo siempre pensé que ese no era el camino correcto y era un error someter el tema de juzgar a los militares a un plebiscito justamente porque la resolución del sistema interamericano de protección de los Derechos Humanos dice que no hay ningún elemento de la legislación interna que pueda oponerse a la obligación internacional de investigar y sancionar esos crímenes. En Uruguay eligieron otro camino que movilizó fuertemente a la sociedad pero al no alcanzar el número de firmas para derogar la ley de Caducidad tuco un efecto paradojal, un efecto depresivo posterior. Hubo una gran movilización durante un año y luego vino el reflujo que le quitó presión a la justicia uruguaya para avanzar, que es el camino que elegimos nosotros en la Argentina. Nosotros pedimos la nulidad de las leyes de Punto final  y Obediencia debida a mediados de 2000. No antes. Solo una vez que se habían establecido los juicios por la Verdad en todo el país a partir de 1998, había juicios abiertos en Francia, Alemania, España, Estados Unidos e Italia, ya habían detenido a Pinochet en Londres, se había cumplido medio siglo de la Declaracion Universal de los Derechos Humanos, y se aproximaba el anivesario 25 del golpe. Con esos antecedentes hicimos un gran tabajo de investigación y denuncia pero también contemplamos el aspecto político. Sabíamos que habría una movilización muy grande en 2001 y entendíamos  que esa presión popular tan fuerte iba a equilibrar las presiones secretas que permanentemente realizan los poderes fácticos sobre la justicia y entonces los jueces iban a fallar libres de esa presión. Y asi fue, en marzo de 2001, el juez Gabriel Cavallo a pedido del Cels declaró nulas las leyes de impunidad y se allanó el camino a los juicios. Es un camino largo y muy lento pero muy consistente.

-¿Qué se puede esperar de la evolución de este informe en la Justicia con un gobierno macrista?

Horacio Verbitsky: -Es más difícil. El actual gobierno quisiera terminar con los juicios pero sabe que no puede. Y asumió el compromiso de que los juicios son parte de una política de Estado y tienen que continuar.

-El titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti también lo dice…

Horacio Verbitsky: -Es una frase de Lorenzetti pero también de Macri. En el bicentenario del 2010, el Cels hizo una declaración y la enviamos a toda la dirigencia política para ver si asumían el compromiso de Justicia y Macri como jefe de Gobierno, firmó ese documento. Y fue votada por unanimidad en la cámara de Diputados de la Nación la declaración de política de Estado la continuidad  de los juicios por delitos de lesa humanidad. El gobierno quiere pero no puede detener los juicios. Puede hacer avances marginales desmantelando instancias estatales. Pero no pueden parar los juicios. Esta historia es larga y estamos acostumbrados a esta lucha.

Victoria Basualdo: -El trabajo interdisciplinario permite estos trabajos donde se asocian instituciones universitarias, el Estado y otros organismos sociales para producir estos documentos que no hacen más que echar luz sobre una nueva dimensión de los derechos humanos, al plantear que no es sólo responsabilidad de los Estados la violación o defensa de esos derechos. También los empresarios son factores de poder que pueden generar este tipo de prácticas contra una sociedad.

(Entrevista de Fabián Kovacic)

 

 

Descargá aqui el Tomo I del Informe…

 

 

Descargá aqui el Tomo II del Informe…

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s