Milani no teme ser condenado por delitos de lesa humanidad

Ex jefe de Ejército César Milani
Ex jefe de Ejército César Milani

César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, el ex jefe del Ejército más icónico de los 12 años de kirchnerismo, está ahora frente a un tormentoso frente judicial. Avanza el proceso por la desaparición del conscripto Alberto Ledo en Tucumán, y deberá declarar como sospechoso de torturas agravadas y allanamientos ilegales por el secuestro de Ramón Alfredo Olivera, ocurrido en La Rioja. El militar niega conocer a Jaime Stiuso y se despega de las denuncias por una presunta participación en la muerte de Nisman. A la vez, anuncia que se afiliará al PJ en el futuro inmediato y confirma que es socio de Guillermo Moreno en una panchería.

“Se me acusa de represor, de enriquecimiento ilícito, de hacer inteligencia interna. Al final del camino saldrá la verdad. Después de 45 años en el Ejército aparecieron estas denuncias. Molestó mucho a los poderes financieros, a los grandes multimedios que el jefe de la fuerza haya tenido capacidad de liderazgo y de intentar cambiar a la institución”, sostiene el teniente general en una entrevista con La Capital, la primera que concede a un medio escrito desde su salida del Ejército.

Milani —quien es defendido por el abogado rosarino Gustavo Feldman— sostiene que la citación a indagatoria en La Rioja por secuestro y torturas a los Olivera, padre e hijo, y a Verónica Matta en 1977 “es parte del hostigamiento”. Y se defiende: “No estuve en el lugar de los hechos en el momento en que se me acusa, tengo prueba documental. Esto está en los legajos personales y se presentaron al Congreso de la Nación cada vez que hubo un ascenso, son instrumentos públicos. Los subtenientes no participábamos de los procedimientos y mucho menos los comandábamos. De 15 oficiales subalternos que había en La Rioja no hay nadie procesado o investigado, salvo yo. Y eso es porque fui jefe del Ejército, de lo contrario no tendría imputación”.

—¿Y tiene cómo defender esa posición?

—Hay testimonios de presos políticos, entre ellos el diputado provincial Jorge Basso, quien me dijo que nunca escuchó mi nombre ni me vio, y lo declaró en la Justicia. Respecto de Olivera, él fue autor de un libro sobre derechos humanos en La Rioja y escribió que un tal teniente Milani fue a detenerlo al padre en calidad de averiguación de antecedentes, nada más. No dice otra cosa. Y en el prólogo en el que denuncia a los violadores de derechos humanos a mí no me incluye. Pero luego, en los programas periodísticos habla de una persona de 31 años: yo tenía 21 años. Y figura en el legajo que ese día yo estaba afuera por una sanción disciplinaria. Llama la atención que durante 40 años no me querelló, sí lo hizo luego de un programa de televisión.

—En el caso por la desaparición del conscripto Ledo, usted aparece más complicado: firmó el acta de deserción.

—Era un acta meramente administrativa, hice decenas de actas de deserción. Venían y me decían que tenía que firmar por orden del jefe de compañía que el soldado faltó de tal día a tal día, qué elementos se llevó, y eso pasaba a un archivo. Muchas veces se localizaba al desertor o muchas otras se presentaba voluntariamente. Algunos nunca se presentaban y a los 5 años prescribía.

—De todos modos, firmó el acta de Ledo y nunca más apareció.

—Mire, el acta de Ledo es una fotocopia no autenticada, donde aparece una firma que no tiene nada que ver con la mía actualmente.

—¿Y usted recuerda haber firmado el acta de Ledo?

—No recuerdo haber firmado eso, pero si eventualmente yo la hubiera firmado, que no lo descarto, es a 40 kilómetros del lugar donde ocurrieron los hechos y 13 días después de lo que llevó el encargado de compañía.

—¿Usted lo conocía a Ledo?

—No. Lo digo en el expediente y me llama la atención que los periodistas no vayan a Tucumán y pidan el expediente. El soldado Ledo estaba en una compañía de Servicios con 800 soldados, yo estaba en la de Construcciones. Ledo nunca estuve ni cerca mío. En algún momento se dijo que Ledo era asistente mío. Juro por lo que más quiero que eso no es verdad.

—Llama la atención que la persona que más fuertemente suele acusarlo a usted es su propia cuñada, incluso lo involucró en la muerte de Nisman.

—Es intrascendente por un montón de cosas. Es una persona que quizás tenga problemas económicos, mentales. No merece el más mínimo tratamiento.

—¿Por qué cree usted que lo eligen como blanco de cuestiones tan graves como violaciones a los derechos humanos y la muerte del fiscal Nisman?

—Porque desde hace muchos años los jefes del Ejército eran funcionales a los gobiernos de turno y no le requerían al poder político las cosas que sí debían demandar para que la fuerza tenga capacidad operativa. Mire, yo volaba en el avión que usaba Videla. Es así, todo quedó 40 años atrás. Y al poder político le convino eso.

—¿Usted era un jefe militar militante del gobierno?

—Tuve muy pocas reuniones con Cristina. Cuando me ofreció el cargo le dije que los soldados estaban mal vestidos y mal comidos. Las policías provinciales tenían 80 pesos de valor de ración por día y el Ejército 39 pesos. La presidenta me dio los recursos. Usted me dice que yo era militante, pero hubo otros jefes del Ejército antes que yo.

—Pero no aparecieron con Bonafini en las fotos.

—Ese es otro tema. Los que me antecedieron cumplían las órdenes de Néstor y Cristina, pero nadie dijo nada. Bonafini me invitó a reunirme cuando ella se interiorizó de las denuncias falsas. La madre de Ledo era Madre de Plaza de Mayo y durante 40 años nunca me sintió nombrar. Lo dijo ella misma en la primera entrevista que le hacen. Si el hijo era asistente mío, ¿no me hubiera nombrado? Bonafini me dijo: “Creo en usted y sé que no es un represor”. Después aparece un señor (Alvaro) Illanes diciendo que cuando era soldado yo le ponía la pistola en la cabeza, y que Ledo le contó que yo era su asistente. Illanes ni siquiera estuvo e iba a las marchas con la madre de Ledo. ¿Nunca le dijo de Milani? Acá el objetivo era atacar a Cristina y a los organismos de derechos humanos, porque el kirchnerismo hizo una bandera de eso.

—Haría mucho ruido que el jefe del Ejército del kirchnerismo vaya preso. ¿Tiene miedo de ir a la cárcel?

—No, qué voy a tener miedo. Estoy orgulloso de toda mi vida. ¿Cómo voy a tener miedo de que un juez me cite por estas denuncias, que son mentiras? No le tengo miedo a nada. La Justicia va a determinar mi inocencia en todos los casos.

—¿Se afilió al PJ?

—Lo voy a hacer prontamente. Mi familia es de tradición peronista. Mi padre estuvo preso en 1945. El peronismo transformó al país y produjo la movilidad social. Quiero trabajar y militar en el peronismo.

—¿Cómo es pasar de jefe del Ejército a tener una panchería en sociedad con Moreno?

—Tenemos la primera y estamos en proceso de abrir otras 3 ó 4. Si esto va bien, vamos a llegar a 100 pancherías. Pocas veces se ve a un jefe del Ejército que sale y se va a trabajar. Algunos periodistas me descalificaron porque me voy a trabajar a una panchería. Para mí es un honor que mis hijos me vean empezando a trabajar de nuevo a los 61 años.

—¿Stiuso-Milani fueron el Boca-River de la Inteligencia?

—No lo conozco a Stiuso.

—Hubo una denuncia según la cual usted, Jaime Stiuso y Fernando Pocino mantuvieron conversaciones el mismo domingo en que murió Nisman…

—Entre Pocino y yo. Pero a Stiuso nunca lo vi en mi vida. Cuando hago referencias a que detrás de las denuncias en contra mío hay sectores de Inteligencia, no me refiero particularmente a Stiuso. A mí me acusaron de hacer inteligencia interna, pero allanaron el Estado Mayor, la Dirección de Inteligencia, miraron todos los servidores y no encontraron nada. Atrás de estas operaciones mediáticas, políticas y judiciales aparece algún sector de los organismos de Inteligencia.

—Se dice que a partir del nuevo gobierno no hay más inteligencia interna…

—Yo digo que sí hay. Están los calumniadores profesionales, como la Carrió, quien me quiso involucrar en la muerte de Nisman.

—Carrió lo acusó de haber liberado la zona de Le Parc…

—Es una barbaridad, algo descabellado. Ni sabía donde vivía Nisman. La Cámara de Casación Penal dijo que no hay ningún elemento que permita suponer que hayan intervenido terceras personas y lo volvió a la Justicia ordinaria. Carrió dijo, amparada en sus fueros: “Milani mató a Nisman”. Me parece que en el medio hay alguna embajada extranjera y sectores de Inteligencia. Le pido al oficialismo que baje el nivel de rencor, agresión y hostigamiento contra cualquier persona que haya participado en el gobierno anterior. Y no hablo de justificar delitos. Por eso le digo al ministro de Defensa, Julio Martínez, que deje actuar a la Justicia, porque hay un testigo en La Rioja que es un falso testigo (Illanes) que es de Chilecito, el mismo lugar de Martínez.

(Tomado de La Capital de Rosario  /  Entrevista de Mauricio Maronna)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s