En Neuquén el rechazo social a la megaminería no encuentra eco en el poder

esquel no a la minerEn una provincia con seis asambleas socioambientales que rechazan la actividad, con al menos ocho ordenanzas municipales que la prohíben y con amparos judiciales que frenaron dos proyectos, la mayoría de los diputados neuquinos mantiene posturas ambiguas o responde con evasivas. Sólo UNE-FPN presentó un proyecto de prohibición, en consonancia con iniciativas previas de Libres del Sur y CC-ARI. El FPV pide información y plantea la necesidad de una audiencia pública. Las asambleas de Chos Malal, Las Coloradas, Aluminé, Paso Aguerre, Junín, San Martín y las comunidades mapuche Catalán y Currumil comenzaron a elaborar un anteproyecto de ley para prohibir la actividad en Neuquén.

Luego de la discusión que promovió el proyecto de Southern Copper en Las Coloradas, reactivada por el plan de exploración de la misma empresa en Caycayen, a 30 kilómetros de Chos Malal, los bloques de la Legislatura de Neuquén comienzan a abordar la problemática de la megaminería con diferentes perspectivas.

Sí a la megaminería controlada

La postura del MPN y aliados podría resumirse como “sí a la megaminería controlada”. Luis Sapag, referente del bloque, aseguró a 8300 que están en contra de la prohibición de la megaminería a cielo abierto porque no se puede abordar el tema “como un mandamiento”. Aclaró que sin licencia social y ambiental no se puede avanzar en ningún proyecto, sea minero, petrolero, hotelero o de cualquier índole. “La consulta pública es necesaria. Sobre lo de Chos Malal conocemos lo que se publicó en los diarios y aún no se presentó el informe de impacto ambiental para ese proyecto”, remarcó el diputado.

Sapag agregó que sin minería no habría humanidad y que desde el bloque están en desacuerdo con la prohibición.
Por su parte, Sergio Gallia, del partido Adelante Neuquén, aliado al MPN, también se manifestó a favor de la actividad “con reservas y controles”. “Hay que garantizar que no se genere una perturbación en el ambiente y que no haya químicos en el agua. Además, no hay que tenerle miedo a instancias como una audiencia pública”, agregó desde su bloque unipersonal.

Por la prohibición

La alianza Unión de los Neuquinos y Frente y la Participación Neuquina (UNE-FPN) presentó a principios de mayo un proyecto de ley para prohibir la megaminería a cielo abierto en todo el territorio provincial y en todas sus etapas: cateo, prospección, exploración, explotación, desarrollo, preparación, extracción y almacenamiento de sustancias minerales.

La iniciativa prohíbe la utilización de ríos, arroyos o cualquier vertiente o depósito natural de agua, superficial o subterráneo, derretimiento de glaciares, de áreas periglaciares y cuerpos de hielo de cualquier tipo o formación; y detalla los productos cuyo uso se incluyen en la prohibición.

En los fundamentos, afirman que el proyecto recoge una demanda ciudadana vinculada al efecto negativo sobre las poblaciones de un tipo de minería en especial, diferenciando así la minería tradicional de la que se realiza a gran escala y a cielo abierto, remarcando que la primera es parte de la identidad neuquina y fuente de ingreso de muchas familias, mientras que la segunda es altamente contaminante y generadora de desechos.

Desde Libres del Sur, que ya en 2012 había presentado una iniciativa para prohibir la megaminería y el uso de cualquier elemento contaminante en los procesos de extracción de minerales, Santiago Nogueira se opuso al desarrollo de este tipo de proyectos. Consideró que es una actividad que “reprimariza la economía, tiene alto impacto ambiental y no reporta beneficios por el bajo porcentaje de regalías y las nulas retenciones”.

En julio del año pasado, en el marco de la conformación de asambleas en Aluminé y Las Coloradas y varias ciudades aledañas contra el proyecto en la naciente del Catan Lil, la entonces diputada Beatriz Kreitman (Coalición Cívica-ARI) también impulsó un proyecto de prohibición, que fue firmado por otros cuatro bloques: Frente Renovador, Libres del Sur, Instrumento Electoral por la Unidad Popular y Frente de Izquierda de los Trabajadores.

La legisladora Patricia Jure, del PO-FIT, está en contra porque asegura que es contaminante y recordó que diputadas de su fuerza política en Mendoza y Córdoba han impulsado iniciativas de prohibición. Por su parte, desde el PTS-FIT, Raúl Godoy sostuvo que “no es posible la megaminería no contaminante”. “Nuestra salida es nacionalizar bajo control obrero la industria minera como base para una explotación racional, partiendo de prohibir la megaminería”, explicó.

Pedido de informes y audiencia pública del Frente para la Victoria

La diputada justicialista Ayelén Gutiérrez presentó un proyecto de resolución para requerir información al Ministerio de Energía de la provincia sobre procesos de perforación, profundidad, riesgo de contaminación, tratamiento de efluentes e impacto ambiental en la iniciativa del cerro Caycayen. También solicitó que se convoque a una audiencia pública en consonancia con la ley general del ambiente N° 25.675.
La iniciativa aclara que Chos Malal es un municipio “no tóxico”, libre de minería, desde que en 2009 sancionó la ordenanza N° 2.390. Y agrega que si bien la zona de explotación está alejada del ejido municipal, “los vientos predominantes de la zona arrastrarían material particulado hasta la localidad”.
El proyecto de resolución lleva las firmas de Gutiérrez, Nanci Parrilli y Guillermo Carnaghi del Frente para la Victoria.

El PRO no se decide y UNA banca a Veladero

La diputada del PRO, Carolina Rambeaud, explicó que el bloque aún no tiene posición tomada sobre el tema. Aclaró que no es un tema debatido en el partido y que lo analizarán cuando se aborde alguno de los proyectos presentados.
Desde el Frente Renovador, Carlos Sánchez afirmó “no vamos a apoyar la prohibición por cuestiones ideológicas porque en la provincia necesitamos minería. Estoy en contra del no control y vamos a impulsar a la policía de medioambiente para no fallar en los controles como ocurre ahora con los hidrocarburos”.

Sánchez destacó la experiencia de Veladero y aseguró que “es factible la minería sin contaminación”. Explicó que junto al diputado mandato cumplido Daniel Baum visitaron hace seis años San Juan y comprobaron que con controles “no hay contaminación”. Llama la atención el ejemplo ya que el año pasado se conocieron cuatro derrames, en uno de ellos se derramó un millón de litros de solución cianurada y otros tres que no se hicieron públicos en su momento. Incluso la compañía Barrick Gold, que opera la mina, fue sancionada por contaminar y los accidentes ambientales han sido constatados por la Dirección de Residuos Peligrosos de la secretaría de Ambiente de esa provincia, no demasiado amiga de los controles.

La defensa popular del ambiente es cada vez mayor

La oposición a la minería a gran escala es cada vez mayor y más sentida en la provincia. La primera movilización social fue en Loncopué, allá por 2008. Tras un histórico plebiscito popular se logró en 2012 la prohibición de la megaminería en esa localidad. En 2015 se reactivaron los conflictos ante la posibilidad de una explotación de cobre en el Catan Lil. Este año le tocó nuevamente al Norte: Chos Malal es quien hoy se levanta para enfrentar a políticos y empresarios y dejar en claro que no, que allí tampoco pasarán.

En cada una de las localidades afectadas, a su tiempo, hubo una importante organización social, donde la comunidad se reunió formando asambleas de vecinos y vecinas. En cada una de ellas, se acudió con el mandato y la presencia popular a los Concejos Deliberantes con una exigencia: una ordenanza municipal que prohíba o restrinja la minería a gran escala. Lo consiguieron en todos los casos.

En 2015 ante la amenaza de un proyecto megaminero en el Catan Lil, las comunidades de Las Coloradas -como epicentro-, Junín, San Martín y Aluminé respondieron y se organizaron rápidamente para defender el agua y la vida. Los y las vecinas de estas localidades trabajaron de manera muy cercana y articulada, y lograron que -por ahora- la empresa Southern Copper desistiera de explotar en esas montañas.

A partir de esta organización popular las asambleas de Chos Malal, Las Coloradas, Aluminé, Paso Aguerre, Junín, San Martín y las comunidades mapuche Catalán y Currumil se plantearon un nuevo objetivo: que se prohíba la actividad megaminera en toda la provincia. Ya se reunieron en al menos dos oportunidades y comenzaron a elaborar un anteproyecto de ley para prohibir la actividad en Neuquén.

Operando

En Chos Malal la empresa Southern Copper vuelve al acecho y ya está trabajando para generar consenso en la población local. Analía Fernández, de la asamblea “No a la Mina en el Caycayen”, sostuvo que personas contratadas por la compañía se acercaron a parajes y localidades cercanas al sitio de exploración, como Tres Chorros, El Cholar y Taquimilán. Dialogaron con quienes viven allí, les ofrecieron “cosas” (“mangueras, tanques”) y pidieron un espacio en una escuela local para reunirse. “Cuentan que no es tan mala la megaminería, que el movimiento en Chos Malal están contando cosas que no son ciertas, que ellos en verdad no van a hacer grandes exploraciones sino sólo unos pocitos”, indicó Analía. Incluso, según denuncian, hicieron firmar unos papeles a habitantes locales a quienes no les dejaron copia del documento.

El gobernador Omar Gutiérrez no quiso emitir opinión. Cuando un periodista de radio FM Arriera le preguntó -reiteradas veces- su posicionamiento respecto de la mina, sólo atinó a repetir “gracias por acercarse”. Gracias por la claridad.

Las mentiras de la megaminería

La megaminería a cielo abierto es una actividad extractiva con graves consecuencias ambientales, económicas, democráticas, sociales y culturales. Así lo demuestran una multiplicidad de investigaciones e informes, entre la que se destaca el libro de producción colectiva “15 Mitos y realidades de la minería trasnacional en Argentina”.

El agotamiento de los reservorios tradicionales de minerales ha llevado a las compañías a implementar técnicas donde se extrae el recurso que está disperso en la piedra de las montañas. Así, estas nuevas formas de extracción abarcan grandes extensiones y dejan como resultado cráteres gigantes. Utilizan, de manera intensiva, grandes cantidades de tóxicos, agua y energía, que permiten recuperar el mineral del resto del material removido. El destino de la extracción es la exportación, ocupa bajas cantidades de mano de obra y dejan pocas regalías. El gobierno de Mauricio Macri, además, quitó las ya bajas retenciones que aportaban por las exportaciones.

(Fuente: 8300 / Neuquén

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