Uruguay marcha en silencio mañana por sus desaparecidos

marcha silencio 2016Hace veintiún años se realizaba la primera marcha del silencio “Por verdad, memoria, justicia y nunca más” por las calles de Montevideo. Este viernes 20 de mayo se repetirá la concentración de miles de uruguayos en el cruce de las calles Rivera y Jackson a las 19.

En mayo de 1996 fue la convocatoria pública de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos y otras organizaciones a la Primera Marcha del Silencio.
“Por verdad, memoria y nunca más, marchamos en silencio el día 20 de mayo en homenaje a las víctimas de la dictadura militar y en repudio a las violaciones de los derechos humanos”, se puede leer en la web de la ong de desaparecidos en Uruguay.
Cada 20 de mayo, miles de personas comparten la Marcha del Silencio en Montevideo y también en ciudades del interior. Este año se cumplen 21 años.
El secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, consideró imprescindible demostrarle “a los sectores fascistas” responsables de los hechos de la Facultad de Humanidades “que tengan bien claro que con la firmeza de los trabajadores y el pueblo, van a seguir en lucha por profundizar la democracia, en busca de la verdad, la justicia, contra la impunidad”, dijo al portal del PIT-CNT.
“Lo que están haciendo casi doscientos militantes por los barrios, pegando carteles, pintando, convocando a la Marcha del Silencio, es un trabajo de compromiso, de amor, de militancia por transformar la sociedad … Tenemos confianza en que el pueblo uruguayo encontrará el camino”, puntualizó.

Cada 20 de mayo es un día muy especial para los familiares de desaparecidos, para los compañeros y compañeras ex presos políticos, sus familias y amigos, para los Hijos, los familiares de asesinados. Es un día de encuentro y memoria donde todos ellos están muy presentes, un día en que redoblamos nuestro compromiso por encontrarlos, por buscar la verdad, por enjuiciar a sus verdugos. Pero, gracias a las múltiples luchas colectivas de estos años, por la memoria, por los juicios, por la verdad, ya es un día especial para todos los uruguayos, dentro del país y fuera de él. Este año se harán actos, homenajes y marchas en la casi totalidad de los departamentos, pero también en Argentina, Chile, Paris… y seguramente en algún otro rincón de encuentro de exilio. El pronunciamiento de cada 20 de mayo recoge el resultado de las múltiples iniciativas por todo el país: de trabajadores, estudiantes, docentes, familias, organizaciones, desplegados día a día bajo las banderas de Memoria, Verdad, Justicia y Nunca Más terrorismo de Estado. La lucha será siempre contra la impunidad de los crímenes del terrorismo de Estado y su ocultamiento hasta el presente. Entre otros hechos aberrantes, en 2016 se están cumpliendo 40 años de la desaparición de Manuel Liberoff, 40 años de la desaparición de los 22 compañeros que fueron traídos de Argentina en el conocido como Segundo Vuelo (primero negado y después confirmado en el informe de la Fuerza Aérea de 2005), 40 años del secuestro y desaparición de la maestra Elena Quinteros desde la embajada de Venezuela, y 40 años de los asesinatos de Zelmar Michellini, Héctor Gutiérrez Ruiz, William Whitelaw y Rosario Barredo. Precisamente, hemos incorporado en nuestra consigna la frase “Ellos en nosotros” como homenaje a Michellini, Gutiérrez Ruiz, Whitelaw y Barredo, haciéndonos solidarios con la consigna de la Fundación Zelmar Michellini cumplidos 40 años de sus asesinatos en Buenos Aires, que también es la medida de la impunidad intolerable en que se mantienen los hechos. También se cumplen 45 años, o sea aun en democracia, de la desaparición de Abel Adán Ayala Álvez, primer uruguayo que inicia la larga lista. Por eso hacemos especial hincapié en que Madres y Familiares continúa con la campaña en busca de datos que conduzcan al hallazgo de las personas que el terrorismo de estado hizo desaparecer y a la confirmación de la identidad de sus captores. Si alguien sabe algo, ya es tiempo de comunicarlo. Desde la recuperación institucional en 1985 hasta ahora, hemos tropezado con las mil y una piedras que nos han puesto los sucesivos gobiernos. Ninguno ha hecho las transformaciones ni ha tomado las decisiones necesarias para dar un vuelco total en este tema. Las causas judiciales se empantanan (algunas llevan hasta 30 años tramitándose), la búsqueda de restos no avanzan y las amenazas, intimidaciones, robos, a las personas que trabajan en el tema, han sido una constante. La investigación sobre el robo de los discos duros y la amenaza a los antropólogos del Grupo de Antropología Forense aún no muestra avances. A la impunidad de los delitos de lesa humanidad cometidos en el pasado, amparada por los sucesivos gobiernos desde la salida de la dictadura, puede llegar a sumarse la impunidad sobre estos ataques en el presente, que hieren profundamente el estado de derecho. Para Madres y Familiares, lo ocurrido con el Giaf no es nuevo, ya que las amenazas han sido permanentes en estos más de 10 años de excavaciones. Es así que se ha fotografiado ostensiblemente a testigos cuando entraban a un cuartel, se ha amenazado a soldados que estuvieron dispuestos a declarar en alguna causa, en su momento se amenazó a los antropólogos cuando sacaban los restos de Julio Castro, y también se ha robado las computadoras de jueces, fiscales y abogados relacionados con la temática. Por eso se habla de impunidad de ayer y de hoy. Esto sin contar los traslados de jueces ordenados por la Suprema Corte; así como cambios de fiscales que se tomaron en serio su labor de investigación y juzgamiento de las denuncias que estaban en su poder. En relación a las FFAA, no aceptamos que integren el diálogo social. Además de no estar habilitadas por la constitución para opinar como cuerpo sobre los destinos del país, tampoco valoramos como buenas las intenciones de este gesto, pues genera la idea de que el pasado no cuenta. Mientras continúen sin dar la información que poseen, sin hacer una autocrítica profunda asumiendo sus responsabilidades, las FFAA moralmente no tienen lugar en una sociedad a la que han perseguido, torturado, asesinado y desaparecido en el pasado. Su silencio cómplice, su falta de reconocimiento sincero de lo horroroso de sus crímenes nos habla de cómo continúan formando a las nuevas generaciones de militares y los descalifica totalmente como presuntos educadores en valores de nuestra juventud. Continuaremos año tras año marchando juntos, recordando que nuestros familiares desaparecidos están con nosotros cada 20 de mayo, y todos los días del año. Esa memoria que nos pertenece como pueblo, como sociedad, es el verdadero sostén de estas banderas, nos ayuda a estar alertas frente a nuevos y diferentes atropellos o abusos de poder y hace posible tener la esperanza de un país mejor.

(Fuente: Familiares de Desaparecidos -Uruguay)

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